
Desde este jueves 22 de octubre, los camiones que distribuyen garrafas de Gas Licuado de Petróleo (GLP) en La Paz y El Alto ya no circulan solos: salen escoltados por la Policía desde la planta engarrafadora de Senkata hasta los barrios donde deben vender el producto. El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, participó del operativo y anunció que la medida se aplicará en todo el país.
«Tiene que ser a nivel nacional», afirmó la autoridad ante periodistas en la sede de Gobierno, donde supervisó la distribución. Blanco explicó que el control será diario y que al menos un efectivo policial irá en cada camión distribuidor. «Hemos acordado con el comandante que los controles deben realizarse todos los días. El Comando tiene que enviar a un efectivo en cada camión para asegurarse de que no desvíen el combustible nacional», detalló.
El ministro apuntó directamente contra las redes de contrabando. Según dijo, los «ladrones» que hoy desvían el GLP son los mismos que antes sacaban del país el diésel y después la gasolina, y advirtió que el Gobierno no permitirá que esa práctica continúe, porque cada camión será escoltado.
El dispositivo está a cargo del Comando Departamental de la Policía de La Paz. Su comandante, el coronel Ricardo Terrazas, informó que el resguardo será permanente y que se replicará en el resto de los departamentos. «Esto va a ser replicado en todo el país, justamente por los casos de desvío que hemos registrado en semanas pasadas, cuando logramos incautar más de 500 garrafas que estaban siendo desviadas a diferentes lugares, sobre todo hacia el Perú», explicó el jefe policial.
Terrazas precisó que en menos de dos semanas se realizaron dos operativos con los que se secuestraron más de 500 garrafas desviadas en El Alto y en la frontera con el Perú. Esas garrafas, que oficialmente cuestan Bs 22,50 gracias a la subvención estatal, se revendían entre Bs 80 y Bs 100, y en la zona fronteriza su precio llegaba a entre Bs 120 y Bs 140 por unidad.
El miércoles, el propio ministro Blanco había informado que los operativos permitieron decomisar 659 garrafas de GLP, de las cuales 223 fueron incautadas en un solo operativo en la terminal interdepartamental de El Alto.
Uno de los casos que encendió las alertas fue el de un chofer y su ayudante aprehendidos en El Alto, acusados de desviar 38 garrafas que debían ser entregadas en la zona de Villa Fátima, en La Paz. De acuerdo con el reporte policial, el camión salió de Senkata con ese destino, pero se desvió hacia la avenida Arica, donde comenzó a pasar los cilindros a un minibús particular.
En los operativos también participa personal de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Según las denuncias recibidas, algunos distribuidores desviaban el gas hacia restaurantes y tiendas de barrio, donde se vendía muy por encima del precio oficial.
La medida llega después de semanas de escasez de GLP en varias regiones del país, con largas filas de vecinos y bloqueos de calles con garrafas vacías en La Paz y El Alto. El Gobierno atribuye el desabastecimiento al desvío del producto hacia el contrabando y apuesta a que la custodia policial garantice que el gas llegue a los hogares bolivianos.