
Bolivia despide a una de sus voces más comprometidas. El cantautor Luis Rico Arancibia falleció la noche del lunes 2 de noviembre, a los 81 años, según informaron allegados y colegas del artista. Hasta el momento no se dieron a conocer públicamente las circunstancias de su deceso.
“Nuestro amado Luis Rico ha partido, pero nos ha dejado un enorme legado de amor. Su potente voz jamás se apagará y será siempre nuestra luz”, expresó su familia en un comunicado.
De Tupiza a San Pedro
Rico nació en Tupiza, Potosí, en 1945, y desde 1970 se radicó en La Paz, donde formó su familia y se convirtió en vecino del tradicional barrio de San Pedro. Desde sus primeros años en la música construyó una propuesta que mezcló ritmos del altiplano, los valles y el oriente con la canción latinoamericana, y la llevó a escenarios de Europa y América.
Cárcel, exilio y una guitarra por la democracia
Su canto de contenido social y político le costó caro: en la época de las dictaduras fue detenido y exiliado en distintas ocasiones. Lejos de callarse, se convirtió en uno de los grandes defensores de la reconquista de la democracia y de los derechos de los sectores populares.
Durante más de medio siglo grabó decenas de discos y retrató la historia, los personajes y las luchas del país en canciones como “Cuando tenga la tierra”, “Moto Méndez”, “Elegía a Juana Azurduy”, “Matrimonio en el conventillo”, “Coraje”, “Pisa coca”, “El ñato Vargas”, “Chapaco alzao”, “Paloma viajera”, “Los Chirihuanos del Sur”, “Bienvenido general” y “Tata Belzu”. También fue muy recordada su interpretación de “Viva mi patria Bolivia”, de Apolinar Camacho.
“Se nos fue un grande”
La noticia causó consternación en el mundo artístico y político. El expresidente Carlos Mesa lo despidió en la red social X: “Se nos fue un grande de la música, Luis Rico, cantautor de gran talento y de compromiso inquebrantable con el país. Nunca hizo de sus canciones un panfleto, pero estuvo siempre al lado de los más débiles, de los más solos. Un amigo merecedor de todo mi respeto”.
Una de sus últimas apariciones fue la producción de un video basado en su tema “Matrimonio en el conventillo”, que presentó con una mirada optimista. Hoy, su guitarra calla, pero sus canciones siguen sonando en la memoria de un país que aprendió a reclamar su libertad cantando.