
El fenómeno de El Niño todavía no muestra su peor cara, pero el campo boliviano ya cuenta pérdidas enormes. El viceministro de Defensa Civil, Roberto Rivero, informó este miércoles que la sequía ya provocó la pérdida de más de 60.000 hectáreas de cultivos y de 75.013 cabezas de ganado, y que el país registra 58 municipios con declaratoria de desastre.
Según el detalle que dio la autoridad, los municipios en desastre por sequía se reparten así: 17 en La Paz, 17 en Oruro, 10 en Chuquisaca, siete en Cochabamba, cuatro en Potosí y tres en Santa Cruz. A ellos se suman otros cuatro municipios con declaratoria de emergencia, tres en Potosí y uno en Santa Cruz.
114.048 familias afectadas solo por la sequía
Además de las más de 60.000 hectáreas perdidas, Rivero reportó 167.511 hectáreas afectadas y 114.048 familias afectadas y damnificadas. El viceministro aclaró que esas cifras corresponden únicamente a la sequía y que aparte se registraron emergencias por nevadas, heladas, granizadas e inundaciones en distintas regiones del país.
En paralelo, el viceministro de Desarrollo Agropecuario, Karel Rivero Marín, informó que La Paz, Oruro, Potosí, Chuquisaca y Santa Cruz se declararon en emergencia por los efectos de El Niño, y que Chuquisaca fue declarada recientemente zona de desastre.
Cisternas, tanques y Bs 74 millones
Para atender a las comunidades, Defensa Civil distribuye agua con cisternas, instala tanques y despliega maquinaria pesada. La atención se hace sobre la base de evaluaciones técnicas que elaboran los municipios y los representantes de Defensa Civil en cada departamento.
En cuanto a los recursos, Rivero confirmó que el Tesoro General de la Nación asignó Bs 74 millones para la segunda etapa de atención, después de un desembolso similar en la primera, y mencionó otros Bs 11 millones para una tercera etapa. En una entrevista del martes por la noche, el viceministro también dijo que el Gobierno gestiona una línea de crédito del BID por 100 millones de dólares para la sequía y que tocó las puertas de otras entidades, como el Banco Mundial.
Sequía en el occidente, inundaciones en el oriente
Lo más preocupante es lo que viene. De acuerdo con los pronósticos que citó Rivero, los efectos más fuertes de El Niño se esperan entre mediados de diciembre y marzo. Mientras en el occidente se prevé sequía, en el oriente y en sectores de La Paz y Cochabamba, en particular el Chapare, se anuncian lluvias intensas e inundaciones.
«Los niveles de los ríos van a subir, porque las lluvias van a venir en tiempos muy cortos, pero de gran intensidad», advirtió el viceministro, quien alertó que esas precipitaciones podrían superar la capacidad de los defensivos y provocar desbordes. Según sus estimaciones, el impacto de los fenómenos climáticos podría equivaler a hasta un 8% de la economía del país si no se toman previsiones.
El Gobierno ya había declarado la emergencia nacional por El Niño a fines de octubre. Ahora, con el campo golpeado antes de la temporada más crítica, el desafío es llegar a tiempo a las comunidades del occidente que se quedan sin agua y blindar las cuencas del oriente antes de que lleguen las lluvias.