¿Bolivia sin gas en 2029? La viceministra de Hidrocarburos advierte que el país tendría que empezar a importar y dejaría de exportar a Brasil

El Gobierno reconoció que Bolivia podría quedarse sin gas suficiente para su propio consumo en apenas tres años. La viceministra de Hidrocarburos, Tatiana Genuzio, afirmó este miércoles 28 de octubre que, según los pronósticos oficiales, hacia 2029 la producción nacional y la demanda interna se igualarían, lo que obligaría al país a comenzar a importar el energético que durante dos décadas fue su principal fuente de divisas.

«De acuerdo a los pronósticos que tenemos y en función a todo lo que se ha venido haciendo desde hace 20 años, estamos tomando las previsiones justamente a través del decreto supremo, porque en el año más o menos 2029 nos quedaríamos ya sin gas, porque tanto la producción como las demandas se estarían igualando. Entonces, esto implicaría que deberíamos ya a partir del 2029 importar gas», explicó la autoridad en una entrevista con el programa La Revista, de Unitel, según recogieron Brújula Digital y Los Tiempos.

«Nos vamos a quedar sin gas si no hacemos nada», remarcó Genuzio, de acuerdo con La Prensa.

Veinte años sin exploración

La viceministra atribuyó la situación a la falta de trabajos de exploración durante los gobiernos del MAS. Recordó que en el sector hidrocarburífero los proyectos tienen un largo tiempo de maduración: entre cinco y siete años desde que se explora un campo hasta que entra en explotación, por lo que los resultados de cualquier nuevo hallazgo no se verían de inmediato.

Según eju.tv, Genuzio advirtió además que en 2029 Bolivia dejaría de exportar gas a Brasil, su último gran mercado externo, porque «si no hay gas para el mercado interno, menos habrá para exportar». El Ministerio de Hidrocarburos busca, de esta manera, evitar escenarios extremos como apagones dentro de tres años, dado que la generación de electricidad en el país depende en gran medida del gas natural.

Las medidas para «diferir» la fecha

«El Gobierno está realizando varias medidas e intensificando varias herramientas para poder diferir esta fecha, de manera de que no sea el 2029, sino más adelante», sostuvo la viceministra. Entre esas acciones mencionó el Decreto Supremo 5755, la elaboración de una nueva Ley de Hidrocarburos, la incorporación de energías renovables para la generación eléctrica y la organización de mesas técnicas con los sectores involucrados.

El DS 5755, aprobado el lunes, autoriza de manera excepcional a personas naturales y jurídicas, públicas o privadas, a importar gas natural o gas natural licuado (GNL) para consumo propio o para generar electricidad. La norma prohíbe expresamente la reventa o comercialización del energético a terceros.

Sobre la nueva ley, Genuzio indicó que el proyecto está «prácticamente listo» y que se prevé entregarlo a la Asamblea Legislativa Plurinacional en un plazo de dos a tres semanas, con el objetivo de iniciar la próxima gestión con un nuevo marco normativo. «La ley actual es una ley recaudadora y nosotros estamos proyectando una ley que garantice el suministro energético; en la medida en que podamos consensuar en la Asamblea esta ley, seremos un país más competitivo a nivel regional», afirmó.

Subsidios bajo revisión

La autoridad también se refirió a la subvención a los energéticos. «Tenemos un país con subsidios en toda la cadena de hidrocarburos, que también es otro tema que tenemos que ir viendo paulatinamente», señaló. De acuerdo con eju.tv, Genuzio estimó que, sin la subvención, las tarifas del gas domiciliario y de la electricidad deberían subir en más del 50 %.

Sin embargo, aclaró que ese incremento no se aplicará, porque ambos servicios llegan a sectores vulnerables, y recordó que el ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco Quintanilla, anunció que se trabaja en la focalización del subsidio para que beneficie realmente a quienes más lo necesitan.

El antecedente más reciente en materia de subvenciones se dio el 18 de septiembre, cuando el Gobierno decretó el levantamiento de la subvención al diésel, cuyo precio desde entonces fluctúa de acuerdo con el mercado internacional.