La decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de incluir al jamón y otros embutidos en el grupo de mayor evidencia cancerígena generó confusión al aparecer junto al tabaco y la radiación solar, aunque los organismos aclararon que no se trata de una comparación directa de peligros. La clasificación fue realizada por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, que evalúa miles de estudios científicos para determinar si una sustancia puede causar cáncer en humanos.
Pertenecer al grupo 1 significa que hay pruebas suficientes y consistentes de esa relación, no que todos los productos incluidos tengan el mismo impacto en la salud.

El foco está puesto en el consumo regular y sostenido de carnes procesadas como jamón, salchichas, chorizos y tocino, alimentos que suelen formar parte de la dieta cotidiana por su bajo costo y fácil acceso. Investigaciones internacionales señalan que quienes los consumen a diario presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, especialmente cuando la alimentación es rica en grasas y pobre en fibra.
Uno de los factores señalados son los conservantes utilizados para prolongar su duración, que al ser digeridos pueden convertirse en sustancias capaces de dañar las células del intestino.

Los especialistas coinciden en que no se trata de prohibir estos alimentos, sino de moderar su presencia en la dieta y combinarlos con opciones más saludables. Organismos de salud recomiendan priorizar proteínas frescas, sumar frutas y verduras, elegir cereales integrales y acompañar estos hábitos con actividad física regular.
Mantener un peso adecuado y reducir el consumo de alcohol también son medidas clave para disminuir el riesgo de cáncer y otras enfermedades crónicas asociadas al estilo de vida.