
La Empresa Estatal de Producción y Comercialización del Oro (Epcoro) tiene los días contados. El ministro de Minería y Metalurgia, Marco Antonio Calderón, anticipó este martes 3 de noviembre que la compañía será cerrada y liquidada tras acumular pérdidas cercanas a los Bs 400 millones, y que sus exgerentes deberán responder ante la justicia.
«Fue mal creada», resumió la autoridad, que no se guardó calificativos: a su juicio, la empresa nació «para perder plata». Según explicó, el problema de fondo estuvo en su modelo de negocio, ya que Epcoro compraba el oro a precios altos y luego lo vendía más barato al Banco Central de Bolivia (BCB).
Una auditoría tendrá la última palabra
Pese a la contundencia del diagnóstico, Calderón aclaró que el cierre no será inmediato. «Esa institución tiene que ser cerrada, pero hay que hacerlo de buena manera. No podemos hacerlo precipitadamente», afirmó, al precisar que una auditoría que está próxima a concluir deberá recomendar formalmente el cierre y la liquidación. De acuerdo con el ministro, los resultados preliminares ya apuntan en esa dirección.
Ese mismo informe servirá para establecer responsabilidades. «Vamos a tener que procesar a los gerentes y me da pena, porque esa gente fue inducida a perder dinero», señaló Calderón, quien anticipó que, una vez conocidos los resultados, se iniciarán las acciones legales correspondientes contra quienes administraron la estatal.
Una empresa nacida en 2024
Epcoro fue creada en 2024, durante el gobierno del expresidente Luis Arce, mediante el Decreto Supremo 5134, con el objetivo de producir y comercializar oro en toda la cadena productiva minera. Para arrancar se le asignaron Bs 102,9 millones del Tesoro General del Estado. Una de sus sucursales funciona en la ciudad de El Alto.
En los registros de la Oficina Técnica para el Fortalecimiento de la Empresa Pública (OFEP), la estatal del oro figura con pérdidas acumuladas de Bs 375 millones, dentro de la lista de al menos 20 empresas públicas deficitarias que encabezan Mi Teleférico, Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) y Boliviana de Aviación (BoA).
Karachipampa busca salvavidas
El ministro también se refirió a la Empresa Metalúrgica Karachipampa, en Potosí, otra de las estatales con números en rojo. «Lo mismo pasa con Karachipampa. No funciona, ha metido mucho dinero y no ha podido marchar», admitió, al recordar que sus hornos nunca lograron operar de forma sostenida para recuperar oro y plata.
A diferencia de Epcoro, para la metalúrgica existe una alternativa. Calderón informó que hay dos empresas interesadas en aprovechar sus activos: una plantea comprar concentrados en Perú para tratarlos en la planta y la otra busca realizar otro tipo de tratamiento para recuperar minerales valiosos, utilizando los predios, que cuentan con electricidad, gas y agua, aunque no necesariamente la maquinaria. «Por lo tanto, puede tener recuperación», sostuvo.
Huanuni y Colquiri, del lado rentable
Calderón recordó que en el sector conviven dos grandes corporaciones autárquicas, la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) y la Empresa Siderúrgica del Mutún, y que dentro de la primera hay compañías rentables, como Huanuni y Colquiri, junto a otras que atraviesan serias dificultades económicas.
El anuncio se produce mientras corre el plazo de 15 días que el Gobierno dio a siete ministerios para definir el destino de las empresas estatales deficitarias bajo su tuición. En cumplimiento del Decreto Supremo 5727, que declara prioritaria su reorganización o disolución, cada cartera deberá decidir si las reestructura, las fusiona o las disuelve.